El día en que todo en mi vida cambió

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Recuerdo el día en el que por primera vez se pasó por mi cabeza la idea de dejarlo todo e irme a recorrer lugares desconocidos. Llovía a cántaros y estaba en la sala de espera de la tercera clínica que visité buscando que me incapacitaran… No quería ir a trabajar, estaba cansado, triste, pero sobretodo, un poquito (sólo un poquito) desubicado en la vida.

Y si, esta es la típica historia del joven profesional que lo tiene todo en el trabajo pero no está feliz porque quiere aprovechar su juventud explorando, viviendo y no detrás de un computador dedicando todo su tiempo a trabajar para hacer más plata que ni se puede gastar en lo que le gusta.. ¿Les ha pasado algo parecido alguna vez?.

Fueron días muy duros debatiendo en mi cabeza que hacer y que no, porque aunque es cuento viejo, cuando toca vivirlo te das cuenta de lo difícil que es dejar a un lado todas las expectativas que tu familia, tus amigos y tu círculo social tienen puestas en vos y simplemente hacer algo por ti, sólo por ti. Algo que quizá muy pocos pueden entender, pero que te pone a soñar y emociona al corazón… y aprendí que cuando algo te hace sentir esa magia revolcándose en tu barriga, debes vivirlo, pues es el destino diciéndote: “¡Hey, si lo haces bien, vale la pena!”

Entre vender y regalar me deshice de todas mis pertenencias y regresé a la casa de mis papás en un bus, con 3 bolsas de basura llenas de ropa y pendejaditas varias. Momentos antes de llegar a mi casa, hice algo que no hago muy a menudo: recé. Recé porque tenía miedo, de haberme equivocado, miedo de que mis papás se sintieran decepcionados, incluso pensé que jamás iba a volver a encontrar un trabajo de nuevo e iba a morir en la pobreza (un poco exagerado, pero les juro que lo pensé), y literalmente, cerré los ojos y aflojé un poco el nudo de mi garganta antes de tocar la puerta.

Toqué la puerta. Recibí muchos, muchos abrazos. Me comí un almuerzo con sabor a vacaciones. Vi a viejos amigos. Nunca paré de imaginar los lugares que quería conocer. Pasó un mes y el nudo de mi garganta que había ya desaparecido, volvió, ME ESTABA AHORCANDO, el día en que mi maleta y yo abrazamos a mis papás en la terminal de buses y les prometimos portarnos bien, reportarnos continuamente, mandarles fotos y avisarles si estábamos pasando necesidades.

La aventura empieza y sabes que ya no hay vuelta atrás, porque te sientes en la necesidad de demostrarte a ti mismo que sí eres capaz, que no importan las incomodidades, ni la incertidumbre, nada puede destronar ese sentimiento inexplicable que corre dentro de ti mientras estás materializando lo que hace tanto soñabas.

Les aseguro que NADA en el mundo se siente mejor que eso!Decidí comenzar con este proyecto con un solo objetivo: matarlos de las ganas de conocer el mundo, de salir de aventura.

Quiero que hagan listas de lugares por conocer, que proyecten sus sueños y los hagan realidad y que me enseñen y nos enseñen a todos, como lo hicieron, que sintieron, qué comidas probaron y que personas conocieron. Quiero que entre todos, creemos una comunidad que nos mantenga viva la pasión por explorar, sentir cosas nuevas, observar atardeceres desde diferentes rincones del mundo. Quiero que viajemos juntos, tomemos muchas fotos y podamos, algún día, contarle con orgullo a nuestros hijos todas las historias que coleccionamos en el camino.

Tú, yo, nosotros todos aquí somos trotamundos, nacimos para ver y vivir grandes cosas. El secreto es simple: por nada del mundo podemos quedarnos quietos. Mi labor aquí es antojarte a que te muevas.

Un abrazo y gracias por estar aquí, no olvides participar, este espacio es tan tuyo como mío.

Comments (1)
  1. A WordPress Commenter agosto 27, 2019 at 2:45 pm

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